El Swansea demuestra la crisis del Valencia

Europa League,Valencia CF,Swansea

El Valencia debutó en la Europa League con una contundente derrota en Mestalla a manos de un equipo sin pedigrí continental que, aferrado a un muy buen grupo de futbolistas españoles y un técnico que se desvive por la asociación, desnudó a un conjunto local decreciente y desorientado.  El Valencia, confiado en encontrar en este partido un asidero para dejar atrás su racha liguera de tres derrotas consecutivas, se vio atrapado en una pesadilla futbolística con su afición animando al rival y aplaudiendo a Michu.

El Swansea galés, con más españoles en su equipo titular que el Valencia (seis frente a cuatro), siempre dio sensación de peligro en Mestalla. La sensación de la pasada Premier no defraudó. Intenso. Imprevisible. Horizontal y vertical. Con Michu y Bony rompiendo la defensa y con Pozuelo o Cañas generando juego. Todo lo contrario que el equipo de Miroslav Djukic, errático, lastrado por la temprana y justa expulsión del francésAdil Rami.

Hasta esa roja, minuto 10, el Valencia se asomó por el área rival con un disparo deFeghouli a pase de Canales y otro, lejano, del cántabro, posiblemente el mejor entre los suyos. Dos excepciones antes de la nada absoluta. Con diez jugadores el Valencia menguó, reblandecido en defensa, inexistente en la línea de medios. La de Hélder Postiga, condenado a buscar balonazos, era una pelea perdida de antemano ante una defensa muy bien plantada. Marcó Bony al cuarto de hora en un contragolpe de tres contra tres guiado por Michu y con el 0-1 se concretó el éxodo del juego local.

Se sucedían las ocasiones galesas, faltaba puntería y crecía la sensación de que el Swansea andaba jugando al ralentí porque no encontraba oposición. La grada valenciana,que respaldó la figura de Miroslav Djukic en el arranque (“por lo que tu lograste, siempre te respetaremos”, decía una pancarta) comenzó a cargar contra el plantel. Pero el 0-1 se mantuvo hasta el descanso.

En la segunda parte, lo mismo. O peor. Porque el Valencia no reaccionó y bailó al compás que le marcó un Swansea que, siempre ordenado,  ahora sí parecía más obsesionado con marcar. Cualquier recepción de espaldas de Bony, cualquier arrancada de Michu, cualquier balón en largo, cualquier cosa, parecía desembocar en una ocasión clara. Una pesadilla permanente para un Valencia desbordado. Llegó el tanto de Michu, ovacionado por la grada y bendecido para la selección. Y llegaría un 0-3 firmado por De Guzmán en una falta directa, y lejana, en la que Vicente Guaita, titular en Europa, acaso se confió demasiado.

Y con el pitido final, pañolada contra el equipo. El Valencia tiene margen dentro del grupo A, pero el inicio no es nada ilusionante. Una nueva fisura en un nuevo proyecto que comienza a generar dudas a las primeras de cambio.

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