Una educación libertina – Jean-Baptiste Del Amo

Jean-Baptiste Del Amo fue el autor revelaciónuna educacion libertina 155x239 Una educación libertina – Jean Baptiste Del Amo francés de 2009, precisamente gracias a Una educación libertina, su primera novela, que había sido publicada en 2008. La crítica francesa dispensó una favorable acogida al libro, que además fue sancionado con diversos premios. En definitiva, una lectura prometedora, si debemos hacer caso de quienes —suponemos— entienden de esto.

Una educación libertina es, sin embargo, una novela bastante desigual; tanto es así que a veces el lector tiene la sensación de que no es obra de una única pluma. La historia, para empezar, es bastante trillada: un joven campesino llega a París y poco a poco hace mella en él la ambición de llegar a ser un caballero. Para profundizar más aún en esa sensación de cosa ya mil veces leída, el autor sitúa la acción en el siglo XVIII; y no omite la ejecución pública ni la visita a la morgue, escenas no poco repetidas ya en la historia de la literatura.

Gaspard, el joven protagonista, comienza su periplo en la ciudad trabajando en el río para, cuando decide que quiere prosperar en la vida, ser aprendiz de peluquero. Es en la casa de su maestro donde conoce al conde Étienne de V., del que se enamora perdidamente y con el que mantiene una efímera relación. Más adelante, Gaspard, despechado por el abandono del conde, ejercerá de prostituto y, finalmente, de amante de viejos aristócratas a costa de los cuales logrará medrar.

El personaje de Gaspard es, sin duda, uno de los puntos débiles de la novela. Es la jovencita bisoña que acabará por valerse de su belleza y de la salacidad ajena para prosperar; pero, evidentemente, no basta con cambiar el sexo de un personaje arquetípico para volverlo interesante. Por otro lado, su deseo de triunfar, de rendir la ciudad a sus pies, no es en Gaspard un motor que le empuje, un mecanismo que mueva y haga comprensible la acción, sino que aparece y desaparece a lo largo de la historia, a la que no contribuye a dar consistencia. No obstante, hay momentos en que el personaje logra interesar al lector: cuando recuerda fragmentos de su vida en el campo; cuando sabemos qué le impulsó a abandonar su pueblo natal; o cuando su mente acusa la tensión del modo de vida al que se ha visto abocado.

Una educación libertina pretende dar testimonio del adiestramiento de un joven inexperto a manos de un hombre inmoral, ajeno al remordimiento, como lo testimonia la cita del Emilio de Rousseau que cierra el libro. Sin embargo, el lector sabe de esa intención solo al final de la novela y, por el camino, el progreso de esa educación y sus resultados apenas son perceptibles. La maquiavélica intención que dirige la vida del joven Gaspard permanece demasiado oculta y cuando, por último, hace aparición, deja al lector con la sensación de que ha sido un recurso no del todo bien utilizado.

A pesar de todo lo dicho, Jean-Baptiste Del Amo puede considerarse un escritor prometedor. Algunas de las descripciones de Una educación libertina son de lo mejor que la que esto escribe ha tenido la oportunidad de leer en los últimos tiempos. No cuando se empeña en utilizar un lenguaje impostado que resulta poco natural y bastante chocante; pero sí, por ejemplo, cuando habla de París, de las estaciones al pasar por la ciudad, de la vida de sus calles y de sus gentes. Esos destellos de genialidad alcanzan a compensar por la falta de pericia para elegir la trama o desarrollar los personajes; defectos que el tiempo y la práctica pueden solventar, no así la ausencia de estilo.

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