Uno de los nuestros – Willa Cather

La visión estática de la vida; el apego a una forma de entender el mundo ajena a otras miradas; la cobardía ante la adversidad; el egoísmo inherente al ser humano…

uno de los nuestros 155x254 Uno de los nuestros – Willa CatherEn Uno de los nuestros tenemos un retrato bello, pero a la vez cruel, del carácter acomodaticio y de los prejuicios que subyacen en buena parte de la sociedad. Aunque la novela de Willa Cather se enmarca en un periodo y un tiempo muy concretos, lo cierto es que las tesis que subyacen bajo la trama pueden aplicarse hoy día a muchas personas, independientemente del lugar y la época. La visión estática de la vida; el apego a una forma de entender el mundo ajena a otras miradas; la cobardía ante la adversidad; el egoísmo inherente al ser humano… todas estas características se presentan en el libro entretejidas en la historia desdichada de un muchacho que aprenderá de la peor forma posible que la verdadera libertad solamente se haya dentro de uno mismo.

La obra se centra en la vida de Claude Wheeler, un joven de Nebraska que habita una enorme propiedad fruto de la ambición de su padre, un avispado hacendado. Éste aspira a que tanto él como sus hermanos continúen administrando sus terrenos, pero el joven sueña con estudiar en la universidad y tener un conocimiento del mundo más amplio. Sus expectativas se verán frustradas tanto por su familia, que le incitará a permanecer en su hogar ocupándose de las propiedades, como por su propio instinto, que le empuja a pedir en matrimonio a una joven del lugar. Su esposa se revela como una contumaz conservadora, y esto provocará que Claude se desespere ante la imposibilidad de cambiar su vida. Sin embargo, la entrada de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial le dará la oportunidad de probarse a sí mismo que su concepto de libertad está por encima de lo que sus allegados le hacen creer.

Aunque la idea central de la obra está planteada con perspicacia, su aplicación en la trama y, sobre todo, en los personajes, no es tan brillante como debiera. Cather tiene una magia especial para recrear ambientes y para situar la acción en el marco de esas tierras del medio oeste norteamericano: sus descripciones son majestuosas y la atmósfera que es capaz de construir está llena de detalles sutiles que consiguen meternos de lleno en ese ambiente. Sin embargo, la forma en la que perfila a sus protagonistas es imprecisa, algo burda incluso: más que jugar con la insinuación, opta por contar todo lo que piensan y reflexionan sin ningún tipo de filtro. A priori es una opción legítima, pero el talento de Willa Cather para elaborar los pensamientos de sus personajes no está a la altura de su maestría para la descripción: algunas reflexiones de Claude son pueriles, plagadas de una ramplonería impropia y de una lectura burda de la mente de un personaje de ficción.

El buen trabajo de la escritora para recrear el marco espacial en el que se desarrolla casi toda la historia —el rancho de Nebraska de la familia Wheeler— y su especial capacidad para tejer esa asfixiante atmósfera de incomprensión que suele darse en pequeños lugares consigue que pasemos por alto el mal trabajo de caracterización. El ambiente opresivo, caduco y hosco del hogar de Claude y la comunidad que lo circunda hace que el lector no repare tanto en su imperfecta idiosincrasia, sino que acepte sin reservas el afán de libertad y de conocimiento del chico. En el fondo, Uno de los nuestros no es más que una historia de iniciación, si bien en este caso el dolor que inevitablemente se encuentra en ese camino se alterna con unos momentos de belleza (interior y exterior) que se aúnan para hacer de la historia de Claude Wheeler una triste fábula de la condición humana.

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